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Aves exóticas por todas partes

Aves exóticas por todas partes

En las escuelas de los alrededores de Barcelona y en otras poblaciones, los alumnos hablan con toda naturalidad de las cotorras como una especie más de nuestra fauna. Pero... ¿Loros en Europa? Los libros clásicos de zoología nos enseñan que para ver loros es preciso ir a África, Australia, Asia o Sudamérica, pero no dicen nada de Europa. Evidentemente, la cosa ha cambiado mucho en los últimos años...

En algunas zonas de Catalunya, la cantidad y diversidad de especies introducidas es más que preocupante. En un paseo por la ciudad de Barcelona, podemos observar sin mucha dificultad la Cotorra argentina (Myiopsitta monachus), la Cotorra de Kramer (Psittacula krameri), la Aratinga mitrada (Aratinga mitrata) o la Aratinga de cabeza azul (Aratinga acuticaudata). En la última edición de la Lista Patrón de las aves de Catalunya (Clavell et al. 2006), se citan más de un centenar de especies introducidas, de las cuales cinco están bien establecidas y mantienen poblaciones autosuficientes. Así pues, al menos una de cada cinco especies de aves que se han detectado en Catalunya en libertad es introducida. Y en España, son ¡una de cada tres!.

¿Y qué importa que haya tantas especies exóticas?, podríamos preguntarnos. De hecho, hay razones importantes para estar preocupados. La introducción de plantas y animales representan la segunda causa de extinción de especies después de la pérdida de hábitats. La cuarta parte de las aves del mundo que se encuentran amenazadas de extinción, lo están al menos en parte debido a las especies invasoras. Las especies introducidas pueden depredar sobre las autóctonas, competir por los recursos (alimento, lugar para nidificar, ...), hibridarse, transmitir enfermedades o alterar el hábitat, y algunas especies pueden incluso modificar el mismo funcionamiento del ecosistema. Además, las especies exóticas son responsables de daños de importancia económica significativa. Todos conocemos casos como los del conejo en Australia, o la perca del Nil en el lago Victoria. En la península Ibérica son suficientemente conocidos casos como los del mosquito tigre, el mejillón cebra o el morrudo de las palmeras. Cuando hablamos de daños económicos o sobre el medio natural, nos vienen a la memoria muchos ejemplos, pero raramente se nos ocurren casos protagonizados por pájaros. ¿Por qué? ¿Es que las introducciones de aves no causan problemas en nuestro país?

La verdad es que no sabemos cuál es el impacto que la introducción de especies de aves está produciendo en los ecosistemas y la economía. Sabemos por estudios en otros países que las aves pueden producir impactos graves (ver por ejemplo Lever 2005), pero aquí no se ha hecho ningún esfuerzo por cuantificarlos. Parece que estemos esperando que los problemas sean graves antes de emprender actuaciones. Un grave error.

Una actuación a tiempo, o una regulación preventiva sobre el comercio de algunas especies, podría ahorrar a las administraciones (o sea, a la sociedad) gastos astronómicos en la reparación de posteriores daños. La tarea de detección de núcleos introducidos de aves, que se hace desde el voluntariado, es suficientemente esmerada. El seguimiento que realizamos al Grupo de Aves Exóticas, con la aportación de datos de cientos de colaboradores, hace que obtengamos suficiente información.

O sea, tenemos sistemas de detección de las introducciones que están funcionando adecuadamente, y pruebas evidentes de que una actuación precoz puede evitar daños y problemas, y minimizar los gastos. No nos preguntéis por qué, entonces, no se hace una actuación más decidida...

Hay la creencia de que los pájaros introducidos sólo se encuentran en medios urbanos o muy humanizados. Esto es sólo parcialmente cierto, pero sabemos de casos como el Pico de coral senegalés (Estrilda astrild) o el Ruiseñor del Japón (Leiothrix lutea) que ocupan áreas más naturales. Las repercusiones sobre algunos cultivos debidas a la Cotorra argentina, son bien conocidas por los campesinos, que ven como esta especie utiliza cada vez más ambientes rurales.

El caso de la Cotorra argentina está bien documentado. Originaria de Sudamérica, el año 1975, se detectó una pareja construyendo un nido en las proximidades del aviario del Parque Zoológico de Barcelona. Desde entonces, su número no ha parado de crecer, y hoy en día la población en Catalunya se cifra en unos cuantos miles de individuos. Es fácil observarlas construyendo o reparando sus vistosos nidos comunales, que pueden a veces contener hasta 20 nidos o 'cámaras' independientes.

¿Como es posible que las cotorras se hayan establecido tan lejos de su lugar de origen? Un factor importante puede haber sido su gran flexibilidad en el comportamiento. En Barcelona, por ejemplo, las cotorras han sido observadas alimentándose de más de 30 tipos diferentes de alimento, y los últimos años también se las puede observar comiendo de la gente junto a palomas. Su flexibilidad en la elección del lugar donde construir el nido también es sorprendente y, aunque la especie tiene una clara preferencia por las palmeras, los nidos se pueden encontrar en casi cualquier otro tipo de árbol e incluso en antenas de televisión y otros soportes. Una especie que es capaz de utilizar una gran variedad de recursos está más preparada para vivir en un nuevo lugar porque tiene mayores oportunidades para sobrevivir y reproducirse. Sin embargo, es probable que otros factores, además de la flexibilidad, también hayan contribuido al éxito de la especie. Por ejemplo, el hecho de habitar en ciudades puede haber facilitado la naturalización de la especie, ya que las ciudades suelen contener pocas especies y, por lo tanto, pocos competidores y depredadores. En Argentina es una plaga importante de cultivos y provoca problemas graves en las líneas telefónicas y eléctricas. Por lo tanto, no es demasiado aventurado avanzar que puede ocasionar problemas graves en un futuro no demasiado lejano.

La Cotorra argentina es un ejemplo de un fenómeno más general que se está produciendo en muchos lugares del mundo: la homogeneización de la fauna y la flora del planeta debido a la introducción de especies exóticas. Las invasiones biológicas son un fenómeno natural, pero los humanos hemos acelerado el proceso como pocas veces ha pasado a lo largo de la historia de la vida. Así pues, las invasiones biológicas representan hoy en día un componente importante del cambio ambiental global. Nuestra flora y fauna es cada vez menos nuestra.

Jordi Clavell
Coordinador del Grupo de Aves Exóticas
GAE-SEO/BirdLife
exoticas@seo.org
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